¿Cuántas oportunidades perdemos por culpa de la timidez?
¿Cuántas veces al día la vergüenza nos rodea como una cuerda presionando sobre nuestro interior?
¿Cuántas tormentas vivimos y cuántos cielos soleados perdimos por cobardía?
Día a día, minuto a minuto intentamos luchar contra algo que nos apodera, que nos remueve y nos aviva la caída que nos espera.
La timidez. Esa palabra que más de uno odia. Esa palabra que vive en ti desde siempre y no tiene intención de marcharse nunca. Esa palabra que ha decidido acompañarte en este camino. Esa palabra que nos arrebata miles de momentos y quien sabe si esos momentos quizás pudieran cambiarnos la vida a mejor. El temer que algo no te vaya a salir bien, que alguien no te responda como esperas o simplemente que no seas capaz de expresarte. Ese sentimiento que provoca un gran vacío dentro de ti al que arroja todos nuestros deseos tirando por la borda todas nuestras esperanzas de que, por mínimo que sea, podamos conseguir algo en esta vida. Ese "no puedo" constante que retumba y retumba en tu mente cual ruido atroz.
Justo cuando te decides a demostrar algo y sientes que dicha sensación ha desaparecido,cuando tus labios comienzan a amanecer elevándose para mostrar sus perspicaces ideas, aparece de la nada amortiguando cualquier respuesta, evitando poder exponernos. Y ahí aparece tu reflejo, ese que no ves y que todo el mundo capta. Ese reflejo que no refleja nada de ti, de tu personalidad, de tu ser, de tu interior.
Y a pesar de toda, y por gran desgracia, nunca llegas a conseguir tus sueños a pesar de perseguirlos como el mar a la arena.
Atrapasueños que atrapan mundos.
https://twitter.com/LeticiaHS98 http://leticiahs.tumblr.com/
viernes, 12 de diciembre de 2014
sábado, 1 de noviembre de 2014
Dulce empatía.
"- ¿Estás bien? Te noto rara.
-Sí, perfectamente :)"
Esto. Esto mientras las lágrimas caen amargamente por tus mejillas.
Y que fácil es mentir a través de una pantalla eh...
La gente suele decir fácilmente "cuenta conmigo", "me tienes para todo" y demás estupideces pero, ¿de verdad crees qué hay alguien a tu lado que verdaderamente merezca la pena por ser capaz de entenderte?
Eres tan iluso que te crees sus palabras y le cuentas a "x" persona tus problemas y, ¿cuál es su respuesta? Que son bobadas. Muchas veces te corresponderán con un "no te preocupes", "estate bien", "ya vendrán tiempos mejores",...pero lo que en su interior vagabundea es "menudas bobadas". Bobadas sin un solo toque de gracia, porque en el interior duele.
¿Por qué juzgáis en vez de entender? Es muy fácil criticar si no entiendes las cosas hasta que te ocurre a ti mismo. ¿De verdad qué es tan difícil ponerse en la piel de los demás? ¿Es tan difícil entender a la gente un poquito solo?
Muchas veces he vivido como le he contado algo a una persona y me ha dicho que no se puede estar mal por dicha cosa, y después de un tiempo esa persona casualmente está mal por esa misma cosa. ¿Y que ocurre? Que se dan el golpe y te vienen con un "tenías razón". Ahora mismo sería millonaria con la cantidad de veces que he escuchado esa frase...pero, ¿de qué te sirve entender algo si en su momento lo tomaste como ilógico?
Quizás es lógico que de primeras se piense "pues menuda bobada", pero no sé, a pesar de ese primer impacto nunca viene mal meterse en su piel e intentar entender a esa persona, y no en plenitud porque es imposible si no lo has vivido, pero por lo menos un poco. Y de verdad que no es tan difícil, pero claro, es muchísimo más sencillo pasar, criticar y finalizar con un "sonríe".
Y creedme que no cuesta tantísimo como parece entender a la gente, y que, además, esas personas lo necesitan, y es que es super bonito cuando alguien es capaz de entender lo que sientes cuando ni siquiera te salen las palabras.
Por suerte o desgracia, he de decir que soy una de esas personas, pero que en mis 16 años todavía no he conocido a alguien más que sea capaz de ello verdaderamente.
-Sí, perfectamente :)"
Esto. Esto mientras las lágrimas caen amargamente por tus mejillas.
Y que fácil es mentir a través de una pantalla eh...
La gente suele decir fácilmente "cuenta conmigo", "me tienes para todo" y demás estupideces pero, ¿de verdad crees qué hay alguien a tu lado que verdaderamente merezca la pena por ser capaz de entenderte?
Eres tan iluso que te crees sus palabras y le cuentas a "x" persona tus problemas y, ¿cuál es su respuesta? Que son bobadas. Muchas veces te corresponderán con un "no te preocupes", "estate bien", "ya vendrán tiempos mejores",...pero lo que en su interior vagabundea es "menudas bobadas". Bobadas sin un solo toque de gracia, porque en el interior duele.
¿Por qué juzgáis en vez de entender? Es muy fácil criticar si no entiendes las cosas hasta que te ocurre a ti mismo. ¿De verdad qué es tan difícil ponerse en la piel de los demás? ¿Es tan difícil entender a la gente un poquito solo?
Muchas veces he vivido como le he contado algo a una persona y me ha dicho que no se puede estar mal por dicha cosa, y después de un tiempo esa persona casualmente está mal por esa misma cosa. ¿Y que ocurre? Que se dan el golpe y te vienen con un "tenías razón". Ahora mismo sería millonaria con la cantidad de veces que he escuchado esa frase...pero, ¿de qué te sirve entender algo si en su momento lo tomaste como ilógico?
Quizás es lógico que de primeras se piense "pues menuda bobada", pero no sé, a pesar de ese primer impacto nunca viene mal meterse en su piel e intentar entender a esa persona, y no en plenitud porque es imposible si no lo has vivido, pero por lo menos un poco. Y de verdad que no es tan difícil, pero claro, es muchísimo más sencillo pasar, criticar y finalizar con un "sonríe".
Y creedme que no cuesta tantísimo como parece entender a la gente, y que, además, esas personas lo necesitan, y es que es super bonito cuando alguien es capaz de entender lo que sientes cuando ni siquiera te salen las palabras.
Por suerte o desgracia, he de decir que soy una de esas personas, pero que en mis 16 años todavía no he conocido a alguien más que sea capaz de ello verdaderamente.
jueves, 4 de septiembre de 2014
Los sueños se pasan al bando de la realidad.
Un día dije:
"A mi me gusta leer. Sobre todo esos libros o pequeños textos en los que empiezas y te es imposible parar porque lo que lees te atrapa y te encanta tanto que eres incapaz de apartar la mirada. Y si hay algo que me gustaría más que leer, sería escribir tan sumamente bien como para que la gente quisiera leer y no dejara de hacerlo."
Y estas palabras son de las pocas que me salen del corazón. Porque sí, me gusta leer, pero escribir mucho más. Y puede que no sea más que una principiante, que aunque me lleve gustando escribir desde bien enana no tenga ni la menor idea sobre escritura, pero para eso están los sueños, para hacerlos realidad. Y quiero conseguir, algún día, hacer mi sueño tan real que tenga que pellizcarme para meterme en la cabeza que lo he conseguido. He tenido ya un fracaso. Un fracaso falso, pero fracaso. Y tendré más, muchos más, pero mis ganas de escribir seguirán presentes.
Quiero conseguir ser feliz. Pero feliz de verdad. Quiero dejar todo el pasado atrás, pensar por mi misma de una vez y conseguir esa felicidad de la que tanto hablan.
Quiero caminar con la cabeza bien alta sin importarme las miradas ni lo que piensen de mí.
Quiero mirar el espejo y que no me disguste ese maldito reflejo que tanto daño causa en mi ser.
Quiero fijarme en esa parte oscura de mí y que no quede ni una sola marca de guerra más.
Quiero seguir preocupándome por los demás, intentando ayudar siempre que puedo y sacando sonrisas cada vez que me lo permiten. Y quizás esta parte sea de las más bonitas que tengo, porque a pesar de que eternamente esté pensando en los demás en vez de en mi misma, no me arrepiento de que haya personas que consigan ser un poco más felices gracias a mí.
Y algún día, algún día no muy alejado, mis sueños lograrán hacerse realidad porque tendré la voluntad necesaria para conseguir lo que me proponga.
"A mi me gusta leer. Sobre todo esos libros o pequeños textos en los que empiezas y te es imposible parar porque lo que lees te atrapa y te encanta tanto que eres incapaz de apartar la mirada. Y si hay algo que me gustaría más que leer, sería escribir tan sumamente bien como para que la gente quisiera leer y no dejara de hacerlo."
Y estas palabras son de las pocas que me salen del corazón. Porque sí, me gusta leer, pero escribir mucho más. Y puede que no sea más que una principiante, que aunque me lleve gustando escribir desde bien enana no tenga ni la menor idea sobre escritura, pero para eso están los sueños, para hacerlos realidad. Y quiero conseguir, algún día, hacer mi sueño tan real que tenga que pellizcarme para meterme en la cabeza que lo he conseguido. He tenido ya un fracaso. Un fracaso falso, pero fracaso. Y tendré más, muchos más, pero mis ganas de escribir seguirán presentes.
Quiero conseguir ser feliz. Pero feliz de verdad. Quiero dejar todo el pasado atrás, pensar por mi misma de una vez y conseguir esa felicidad de la que tanto hablan.
Quiero caminar con la cabeza bien alta sin importarme las miradas ni lo que piensen de mí.
Quiero mirar el espejo y que no me disguste ese maldito reflejo que tanto daño causa en mi ser.
Quiero fijarme en esa parte oscura de mí y que no quede ni una sola marca de guerra más.
Quiero seguir preocupándome por los demás, intentando ayudar siempre que puedo y sacando sonrisas cada vez que me lo permiten. Y quizás esta parte sea de las más bonitas que tengo, porque a pesar de que eternamente esté pensando en los demás en vez de en mi misma, no me arrepiento de que haya personas que consigan ser un poco más felices gracias a mí.
Y algún día, algún día no muy alejado, mis sueños lograrán hacerse realidad porque tendré la voluntad necesaria para conseguir lo que me proponga.
domingo, 31 de agosto de 2014
Esta ruina.
La decaída existente por echar de menos a alguien no puede ser más horrorosa.
La angustia que recorre tu cuerpo de arriba a abajo, por cada carril de la gran montaña rusa de tu cuerpo, no se puede plasmar en un papel, ni siquiera se puede expresar con palabras, el vocabulario no lo permite, no lo ha creado, no deja sacar todo lo que quisieras explicar.
Tu interior se ha convertido en una ruina. En un paraje lleno de destrozos, de edificios derrumbados, de un estropicio de calles, de cielos no grises, ni negros, si no sin color. En un rincón arrinconado donde un huracán chapotea barro ennegrecido, esperanza podrida, e incluso gozo envenenado...
Se ha convertido en un lugar lleno de muchedumbres incalculables de deseo, necesidad, anhelo, y cómo no, lágrimas...
Nubosas preguntas nublan la razón y una cargada tormenta paraliza tus sentidos salvando al afán de querer ver a lo que te está comiendo por dentro.
Los ojos se cierran con brutal fuerza acompañando a tus delicados puños cubiertos de leves ramas azules verdosas que se engrosan de manera incontrolable produciendo unas bruscas manos que aspiran a golpear el espeso muro encontrado a escasos metros de ti.
Una terrible aglomeración de lamentadas lágrimas engrosadas caen en carrera por las frías y peligrosas curvas del rostro queriendo desaparecer y guiar al dolor, pero el dolor no se mueva, se queda quieto, ahí, dentro, donde nadie le ve, donde nadie le molesta, donde es feliz destrozando el centro de un ser.
La angustia que recorre tu cuerpo de arriba a abajo, por cada carril de la gran montaña rusa de tu cuerpo, no se puede plasmar en un papel, ni siquiera se puede expresar con palabras, el vocabulario no lo permite, no lo ha creado, no deja sacar todo lo que quisieras explicar.
Tu interior se ha convertido en una ruina. En un paraje lleno de destrozos, de edificios derrumbados, de un estropicio de calles, de cielos no grises, ni negros, si no sin color. En un rincón arrinconado donde un huracán chapotea barro ennegrecido, esperanza podrida, e incluso gozo envenenado...
Se ha convertido en un lugar lleno de muchedumbres incalculables de deseo, necesidad, anhelo, y cómo no, lágrimas...
Nubosas preguntas nublan la razón y una cargada tormenta paraliza tus sentidos salvando al afán de querer ver a lo que te está comiendo por dentro.
Los ojos se cierran con brutal fuerza acompañando a tus delicados puños cubiertos de leves ramas azules verdosas que se engrosan de manera incontrolable produciendo unas bruscas manos que aspiran a golpear el espeso muro encontrado a escasos metros de ti.
Una terrible aglomeración de lamentadas lágrimas engrosadas caen en carrera por las frías y peligrosas curvas del rostro queriendo desaparecer y guiar al dolor, pero el dolor no se mueva, se queda quieto, ahí, dentro, donde nadie le ve, donde nadie le molesta, donde es feliz destrozando el centro de un ser.
jueves, 28 de agosto de 2014
Término medio.
¿Y qué pasa cuando la persona que creías que siempre estaría a tu lado se va?
¿Qué pasa cuando de repente te encuentras solo en un mundo lleno de gente?
¿Cuándo sientes dentro de ti un vacío inmenso incapaz de llenar?
¿Cuándo todo se desvanece en recuerdos lejanos?
Te pasas los días intentando que todo vaya perfecto y de la noche a la mañana todo ese esfuerzo aparece vencido sin saber ni tan siquiera un porqué.
Te invaden múltiples razones que intentan explicarte ese porqué pero ninguna te convence, simplemente todo se ha ido sin quererlo.
Y piensas, ¿qué hago yo ahora? Esa persona que te llenaba se ha ido, no sabes si para siempre o por un tiempo, pero sólo deseas que sea la segunda opción.
Dicen que nadie es tanto como para sentir que es tu vida, pero ese nadie no sabe lo que sientes cuando tienes a esa persona especial a tu lado. Cuando te saca una sonrisa en cada momento. Cuando ríes con sólo recordar lo que vivisteis el día anterior. Cuando cierras los ojos y sientes como unas manos cálidas te producen escalofríos y tus comisuras se elevan sin darte cuenta. Cuando una palabra suya se traduce a tu felicidad. Cuando presientes que te sobra el mundo entero si esa persona se encuentra a tu lado. Y que bonito todo cuando todo va bien...pero ¿y cuándo todo desaparece? ¿Cuándo todo pierde su color y tus ojos ese brillo especial que reflejaba la imagen de esa persona?
Todo y nada son palabras demasiado diferentes. Palabras que pueden hacer mucho daño pero que incluso el término medio hace aún más.
¿De novios a amigos? ¿De mejores amigos a simples amigos? Pasar de una cosa a otra duele, pero duele más si tienes que ver como alguien ocupa tu lugar y tú tienes que estar conviviendo con ese alguien como si no te importara. Y duele. Duele porque todo tu interior se remueve y tu mundo se coloca boca abajo. Porque esas mariposas que proporcionaban un cosquilleo se vuelven asesinas. Tus escalofríos se convierten en un frío helador sin unos brazos en lo que cobijarte. Tu sonrisa se da la vuelta y tu cabeza, tu condenada cabeza, no hace más que recordarte lo que has perdido. ¿Estás seguro de que quieres un término medio?
¿Qué pasa cuando de repente te encuentras solo en un mundo lleno de gente?
¿Cuándo sientes dentro de ti un vacío inmenso incapaz de llenar?
¿Cuándo todo se desvanece en recuerdos lejanos?
Te pasas los días intentando que todo vaya perfecto y de la noche a la mañana todo ese esfuerzo aparece vencido sin saber ni tan siquiera un porqué.
Te invaden múltiples razones que intentan explicarte ese porqué pero ninguna te convence, simplemente todo se ha ido sin quererlo.
Y piensas, ¿qué hago yo ahora? Esa persona que te llenaba se ha ido, no sabes si para siempre o por un tiempo, pero sólo deseas que sea la segunda opción.
Dicen que nadie es tanto como para sentir que es tu vida, pero ese nadie no sabe lo que sientes cuando tienes a esa persona especial a tu lado. Cuando te saca una sonrisa en cada momento. Cuando ríes con sólo recordar lo que vivisteis el día anterior. Cuando cierras los ojos y sientes como unas manos cálidas te producen escalofríos y tus comisuras se elevan sin darte cuenta. Cuando una palabra suya se traduce a tu felicidad. Cuando presientes que te sobra el mundo entero si esa persona se encuentra a tu lado. Y que bonito todo cuando todo va bien...pero ¿y cuándo todo desaparece? ¿Cuándo todo pierde su color y tus ojos ese brillo especial que reflejaba la imagen de esa persona?
Todo y nada son palabras demasiado diferentes. Palabras que pueden hacer mucho daño pero que incluso el término medio hace aún más.
¿De novios a amigos? ¿De mejores amigos a simples amigos? Pasar de una cosa a otra duele, pero duele más si tienes que ver como alguien ocupa tu lugar y tú tienes que estar conviviendo con ese alguien como si no te importara. Y duele. Duele porque todo tu interior se remueve y tu mundo se coloca boca abajo. Porque esas mariposas que proporcionaban un cosquilleo se vuelven asesinas. Tus escalofríos se convierten en un frío helador sin unos brazos en lo que cobijarte. Tu sonrisa se da la vuelta y tu cabeza, tu condenada cabeza, no hace más que recordarte lo que has perdido. ¿Estás seguro de que quieres un término medio?
domingo, 17 de agosto de 2014
Hablemos de lo bonita que es la vida.
Nada más y nada menos que meses sin escribir, y aquí me hallo una vez más.
Una simple caída te puede arruinar las ganas de seguir con tu propósito de avanzar en el camino, y dar media vuelta a pesar de la inmensa capa de obstáculos que has tenido que superar.
Cuando empiezas a pensar, por fin, que lo que haces no está tan sumamente mal como pensabas, llega la terrible bajada que te pone los pelos de punta mientras sientes como tu corazón da un leve vuelco por la impresión que da la gran altura a la que habías logrado llegar y ahora te toca bajar. Y sí, un día estás en las nubes y al día siguiente, o en cuestión de segundos, no estás en el suelo, si no en el subsuelo. En lo más bajo que podías haber caído. Y entonces, a pesar del gran golpe, quieres seguir intentándolo. Quieres cumplir tu sueño, quieres intentarlo una vez más, o mil, las que se crucen por el camino. Pero ahí aparece la razón. Esa querida razón, a veces tan necesitada y a veces tan repulsiva, que no sólo te avisa, si no que te obliga a que esas pequeñas motas de polvo que quedaban de esperanza, hagas desaparecer, porque sabe que vas a volver a caer. Dejas pasar tu oportunidad, de nuevo, pero esas pequeñas e insignificantes motas de polvo cada vez se vuelven más y más grandes. Intentas ignorarlo hasta que un par de palabras vuelve a abrirte la puerta de la ilusión; tal y como si la vida te brindase una nueva oportunidad. Quieres evitarla ya que el fracaso abruma tu cabeza, mas las palabras siguen flotando ahí, en el aire, sin querer hacerse notar pero llamando demasiado la atención. Y sí, con tan solo unas palabras, he vuelto a comenzar a recorrer ese camino que un día dejé de lado.
Una simple caída te puede arruinar las ganas de seguir con tu propósito de avanzar en el camino, y dar media vuelta a pesar de la inmensa capa de obstáculos que has tenido que superar.
Cuando empiezas a pensar, por fin, que lo que haces no está tan sumamente mal como pensabas, llega la terrible bajada que te pone los pelos de punta mientras sientes como tu corazón da un leve vuelco por la impresión que da la gran altura a la que habías logrado llegar y ahora te toca bajar. Y sí, un día estás en las nubes y al día siguiente, o en cuestión de segundos, no estás en el suelo, si no en el subsuelo. En lo más bajo que podías haber caído. Y entonces, a pesar del gran golpe, quieres seguir intentándolo. Quieres cumplir tu sueño, quieres intentarlo una vez más, o mil, las que se crucen por el camino. Pero ahí aparece la razón. Esa querida razón, a veces tan necesitada y a veces tan repulsiva, que no sólo te avisa, si no que te obliga a que esas pequeñas motas de polvo que quedaban de esperanza, hagas desaparecer, porque sabe que vas a volver a caer. Dejas pasar tu oportunidad, de nuevo, pero esas pequeñas e insignificantes motas de polvo cada vez se vuelven más y más grandes. Intentas ignorarlo hasta que un par de palabras vuelve a abrirte la puerta de la ilusión; tal y como si la vida te brindase una nueva oportunidad. Quieres evitarla ya que el fracaso abruma tu cabeza, mas las palabras siguen flotando ahí, en el aire, sin querer hacerse notar pero llamando demasiado la atención. Y sí, con tan solo unas palabras, he vuelto a comenzar a recorrer ese camino que un día dejé de lado.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)